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divendres, 9 de maig del 2014

La Aventura de EncontrArte



Si por un momento nos paramos a contar todos los proyectos que llevamos realizados durante la carrera de Educación social, nos daremos cuenta de dos cosas. La primera es, que nuestra memoria nos juega una mala pasada, ¿uno por asignatura?, ¿tres proyectos por cuatrimestre?, lo cierto es, que perdimos la cuenta. La segunda cuestión es la siguiente, ¿de qué trataban?, seguramente nos quedemos con una mala sensación al darnos cuenta de que tampoco nos acordamos. Pero, y ¿con aquellos que pusimos en marcha?, ahí es cuando de repente nuestra memoria empieza a evocar imágenes, momentos, personas, emociones, sentimientos, palabras, sensaciones....etc. Es por lo que, llevar a cabo un proyecto no sólo significa interiorizarlo y tener un aprendizaje más activo, sino que también formará parte de nuestro bagaje de vivencias a lo largo de toda nuestra vida.

Cuando realizamos un proyecto, que únicamente será evaluado por el docente, dista mucho de un proyecto pensado para llevarlo a cabo con y para personas. Mientras que en el primero aparece un temor asociado a la calificación, o a estar a la altura como trabajo (contenidos, estructura, creatividad de la propuesta, autores...) en el segundo, nuestro temor está más vinculado a saber cómo funcionamos en la práctica de la Educación social (conocimientos prácticos, capacidad de resolución, estrategias o habilidades...).

También debemos tener en cuenta que el planteamiento y la planificación no serán las mismas en uno que en otro, ya que en el segundo caso debemos añadir un punto de realidad y de viabilidad a las cuestiones que queramos realizar, debemos pues, estar seguras/os de que las propuestas sean realistas y  que puedan llevarse a cabo. Aunque es cierto, que los costes y los riesgos son más elevados al ponerlo en marcha, creo que es una muy buena oportunidad para funcionar como educadoras/es sociales de una manera más teórico-práctica trabajando por igual “el saber y el saber hacer”.

En mi opinión, la experiencia de llevar a cabo un proyecto es como vivir una aventura , en cierto modo, ambas comparten que son experiencias arriesgadas, con eventos inesperados, y que en algunas ocasiones se puede correr algún tipo de riesgo. El proyecto EncontrArte se convirtió, para nosotras, en toda una experiencia en la cual tuvimos que organizar y re-organizar, como también resolver aquellas situaciones inesperadas que iban surgiendo, y aún siendo conscientes de que algo podría salir mal, lo bueno de las aventuras es que salgan éxitosas  o no, siempre  resultan ser un momento de nuestra vida en el que aprendemos, experimentamos, superamos miedos y se nos prepara para enfrentarnos de manera más positiva a aventuras venideras. 

Creo entonces, que estoy en lo cierto, cuando digo que llevar un proyecto a cabo resulta ser toda una aventura, con todo lo que tiene de incierto, angustioso a la vez que emocionante, pero que realmente con respecto al aprendizaje personal merece la pena.


Firmado; 
FUEGO (MaríaPolo)

dimecres, 23 d’abril del 2014

ENCONTRARTE, La pintura

El proyecto Encontrarte fue surgiendo a partir de varias charlas entre nosotras, íbamos cambiándolo según cada una aportaba ideas, según Carles nos hacía preguntas o nos aportaba su opinión. Casi desde el primer momento decidimos que lo íbamos a llevar a la práctica y que no se podía quedar en el papel, aunque es cierto que nos agobiaba pensar en toda la cantidad de cosas que teníamos que hacer. Incluso creo que en algún momento nos arrepentimos un poco por dentro. Pero cuando llevamos a cabo la primera sesión con los alumnos y alumnas de bachiller artístico, los conocimos y nos enamoraron, lo único que sentimos es emoción. Después conocimos a nuestras "iaias" (digo iaias porque casi no habían hombres) y nos encantamos aún más. Sólo queríamos que llegara la siguiente sesión.
 
El primer día, antes de empezar estábamos literalmente "cagadas", nos levantamos prontísimo para prepararlo todo y estábamos muy nerviosas porque no sabíamos si los chicos y chicas del Sorolla nos acogerían bien, si les gustaría la actividad si se interesarían por ella. Pero cuando llegamos... ¡desde el minuto uno todo fue participación, risas e ilusión! Salimos de allí locas de contentas y muy sorprendidas. El segundo día con ellos y ellas claro íbamos mucho más tranquilas y además sabíamos que pintar era su especialidad.
 
Sabíamos que harían algo chulo pero cuando empezaron a pintar y vimos las historias de las iaias i iaios tan reflejadas, el mimo que le ponían, el empeño porque quedara bien y no hacer una chapuza, el que quisieran llevarlo a casa para que quedara perfecto... ufff fue increíble. Nos sorprendieron mucho la calidad de los cuadros pero sobre todo el cariño que desprendían. La verdad que esa clase nos ha tocado, esos chicos y chicas son increíbles.