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dimecres, 14 de maig del 2014

Artivist@s somos tod@s

 Hoy quiero ahondar un poco más en el mundo del artivismo, el cual, como sabemos, surge de la interesante unión entre el arte y el activismo. 

 Las Elementas ya hemos hablado alguna que otra vez acerca de la importancia de las artes como herramienta de trabajo y transformación  social, y como bien sabéis, creemos firmemente que la unión hace la fuerza. Es por esto, que la propuesta de juntar el arte con la acción política me ha parecido algo sumamente interesante y divertida. Se trata de una forma diferente de sensibilizar a la opinión pública sobre determinadas cuestiones, se consigue arrojar luz sobre aspectos conflictivos y de esta manera se contribuye a problematizar la realidad. No deja de ser una manera  original de combatir el discurso hegemónico  y crear cultura, utilizando la creatividad para dar voz a los discursos que tratan de ser silenciados por los medios de comunicación masivos. Algunas  de las acciones que hemos visto en el documental me eran cercanas, pero no conocía el término Artivismo como tal. 

 En los últimos tiempos es evidente que se ha producido un auge de movimientos sociales como reacción frente a los recortes en derechos y calidad de vida que venimos soportando los que transitamos por el sistema capitalista. Y la incorporación del arte a la lucha política y social abre a ésta un mundo de posibilidades al hacer confluir la creatividad con el compromiso social. No se trata sin embargo, de algo nuevo. Ya los situacionistas llevaban a cabo acciones de este tipo con una finalidad política, por ejemplo mediante la creación de situaciones, o mediante el detournement. Buscaban la denuncia,  captar la atención de la opinión pública sobre los fallos e injusticias de este sistema.

 De las diversas propuestas que existen aquí en España, me ha parecido muy interesante encontrarme Enmedio, porque es éste un buen espacio para explorar las posibles conexiones entre el arte y la acción política. Los proyectos que llevan a cabo me han sacado una sonrisa y por qué no decirlo, también un aplauso. Creo que me gusta especialmente el punto  publicitario que añaden estos profesionales a sus acciones. Este video es de una de mis propuestas  preferidas, CierraBankia.



 Os invito a visitar su página, aprendereis cosas sumamente interesantes, como que tod@s podemos ser reflectantes, que en España somos campeones del paro y que el mejor lugar para celebrar todo esto es el discongreso.

 Otra de las cosillas interesantes que he encontrado por la red, es que el año pasado se celebraron unas jornadas de activismo creativo en Barcelona. Aquí tenéis el video presentación que, a mi parecer, recoge dos de los aspectos fundamentales de este movimiento. Por un lado la idea de que artivistas podemos ser tod@s en tanto en cuanto nos vemos afectad@s por las injusticias de esta forma de organización social. Se trata por tanto de una propuesta dirigida a la colectividad, que llama a la unión y a la recuperación del espacio público como espacio de l@s ciudadan@s. Y por otro lado, la idea de que la lucha puede ser divertida, puede incorporar un punto de humor, ironía y sarcasmo que resulta tan necesario en estos momentos difíciles.



 Como educadora social me parece interesantísimo, a la par que motivador, conocer estos recursos. Creo que la labor educativa que podemos desempeñar no se ha de limitar únicamente al trabajo con las personas en situación de exclusión, opresión o como queramos denominarlo. Esta labor ha de venir acompañada de una lucha para cambiar las estructuras que oprimen y generan exclusión, en otras palabras, creo que l@s educador@s debemos también llevar un/a activista dentro, y en este sentido conocer estas propuestas nos abre un mundo de posibilidades para nuestras acciones. 
Nos invito pues, a declararnos oficialmente educartivistas.


Aire-Marina Guillén

divendres, 28 de febrer del 2014

Los situacionistas

 A raíz de la clase del otro día, me entró mucha curiosidad sobre la Internacional Situacionista. Los situacionistas, como ya hemos visto, defendían la democracia cultural, es decir, más que el derecho de todas las personas al acceso a la cultura oficial, luchaban por el derecho de todas las personas a participar en la cultura, es más, a crear su propia cultura, una contracultura. Luchaban contra el capitalismo y la cultura dominante a su servicio. Sus postulados tuvieron mucha influencia en el movimiento revolucionario de mayo del 68.
 Cotilleando un poco sobre este movimiento, he encontrado unos conceptos clave que ayudan a entenderlo y que me gustaría compartir con vosotras/os, ya que me han parecido muy interesantes, vigentes en la actualidad y dignos de ser tenidos en cuenta para la acción sociocultural, aunque preferiría llamarla acción “sociocontracultural”:

Creación de situaciones: el elemento fundamental del situacionismo es, como su nombre indica, la creación de situaciones, entendiendo estas como un momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos. Es decir, tanto la realidad como los acontecimientos son fruto de una construcción previa minuciosamente preparada por poderes fácticos y no legitimada por los medios de comunicación que juegan un papel fundamental en la creación de acontecimientos. Esta propuesta me parece de lo más interesante, son iniciativas en las que se busca captar la atención de la población, despertar conciencias, llamar a la participación y al activismo y contribuir a generar cultura de manera horizontal y colectiva. Me parece que deberíamos tenerla muy presente como herramienta  para la acción sociocultural, por su impacto, su cercanía,  y sus múltiples posibilidades. De hecho, hoy en día es bastante común encontrarnos con acciones de corte situacionista, me vienen a la cabeza algunas protestas en contra de los toros o del uso de pieles de animales, las protestas del grupo Femen, la cadena humana en favor de la independencia de Cataluña, algunas acciones en contra de la reforma de ley del aborto... etc.. 

- Detournement: habla sobre la posibilidad artística y política de tomar algún objeto creado por el capitalismo y el sistema político hegemónico y distorsionar su significado y uso original para producir un efecto crítico. Ejemplos de este concepto podemos encontrar muchísimos, de hecho, en nuestras calles, en la última década han proliferado los stencils, la mayoría de los cuales utilizan el detournement para transmitir su mensaje.    
                                                                                                                               
Recuperación: habla sobre la posibilidad siempre presente de que ideas y cosas revolucionarias o radicales puedan ser incorporados a las lógicas dominantes por medio de la comodificación o la mera exposición vaciada de contenido. Y no andaban desencaminados los situacionistas, no puedo evitar que me venga a la cabeza el uso del pañuelo palestino o kufiyya, el cual hace un tiempo eran un símbolo revolucionario, de lucha, cuyo uso representaba el apoyo a la causa palestina. Sin embargo, desde hace unos años hemos visto como la moda ha extendido el uso de este símbolo como si fuera una simple prenda o un complemento más. Se trata de un uso completamente vacío de contenido y que incluso llega a resultar ofensivo para el pueblo palestino y su tradicional símbolo. Es importante, por tanto, tener en cuenta estos aspectos y ser conscientes del origen de aquellos símbolos que utilizamos y procurar no contribuir, con nuestra acción sociocultural  a vaciarlos de contenido sino más bien tratando de que recuperen su sentido y valor original.

   - Psicogeografía: se trata de otro de los conceptos clave de los situacionistas. A partir de él se pretende entender los efectos y las formas del ambiente geográfico en las emociones y el comportamiento de las personas. Así, los situacionistas pretendían, en vez de ser prisioneros de una rutina diaria,  seguir las emociones y mirar a las situaciones urbanas en una forma nueva, diferente y radical, lo cual me parece fundamental para llevar a cabo una labor comunitaria de ocupación del espacio público, el cual nos ha sido arrebatado, en nuestra acción "sociocotracultural".


      Aire-Marina Guillén



dilluns, 17 de febrer del 2014

Ministerio de Contracultura


 Paseaba yo por internet el otro día cuando me encontré con esta imagen. Tal y como habíamos visto en clase, la palabra cultura es un término que puede utilizarse con muy distintos significados, así que me pregunté ¿qué significado se le atribuye cuando se habla de un Ministerio de Cultura?  ¿Cuáles son las funciones que le corresponden a este Ministerio de Cultura?  En su web encontré lo siguiente:

" En materia de cultura, le corresponde:
  • la promoción y difusión de:

- El patrimonio histórico español
- Las artes pláticas y audiovisuales
- Los museos, archivos y bibliotecas estatales las artes escénicas, la música, la danza y el circo
- Las actividades cinematográficas y audiovisuales de producción, distribución y exhibición.
- Las industrias culturales
- El fomento y protección de la tauromaquia

  • la promoción y difusión de la cultura en español
  • la defensa y la protección de la propiedad intelectual
  • El fomento del libro y la lectura y el estímulo a la creación literaria
  • La elaboración y gestión del plan de infraestructuras culturales del Estado
  • la orientación y el impulso de las relaciones internacionales en materia de cultura."
 Vemos que, en primer lugar, el Ministerio de Cultura en sí mismo, encarna la idea de cultura como un sector de actividad, en tanto en cuanto esta institución se encarga, junto con otras muchas, de una parte importante de la gestión cultural. 
 También a partir de las funciones que se le atribuyen, se deduce que el término cultura se emplea igualmente desde la concepción sociológica, como un área de la práctica humana, ya que se habla de actividades culturales y  artísticas como por ejemplo la lectura, la danza, el circo, las artes escénicas…etc.
 Por otro lado,  también se puede entresacar de sus funciones, la utilización del término cultura desde la concepción antropológica,  en tanto en cuanto se habla de la existencia de una cultura española, de un modo de vida propio y característico de esta sociedad, que es público y colectivo, aprendido y compartido, aunque en distintos grados, por todos sus miembros.
 Inevitablemente, encontramos también el uso de la palabra cultura desde la concepción humanista, que hace referencia a la posesión o no de unos determinados conocimientos, selectivos y restrictivos, lo cual crea una estratificación entre personas de alta cultura, cultura media y baja cultura. En el desempeño de sus funciones, el Ministerio de Cultura establece qué es cultura y qué no lo es, al prestar atención a determinadas manifestaciones artísticas y culturales y no a otras, y de esta manera contribuye a que la cultura sea normativa y canónica.
 ¿Qué nos lleva entonces a hablar de un Ministerio de Incultura? Y frente a esta pregunta se me ocurren varias razones. 
 En primer lugar es bien sabido que existe una cultura hegemónica y dominante, que es la que se nos transmite a través de los medios de comunicación, la escuela…etc., y cuyos valores, en muchas ocasiones dejan bastante que desear. El Ministerio de Incultura es tal, en la medida en que difunde esa cultura dominante dejando de lado otras manifestaciones culturales minoritarias. Contribuye a definir los elementos que conforman esa cultura hegemónica al decidir a qué proyectos y manifestaciones presta atención, a cuáles dota de recursos, cuáles tendrán a su disposición los medios de comunicación…etc.  
 El Ministerio de Incultura es tal, en la medida en que establece que algunos elementos de la cultura estarán destinados a las clases altas, favoreciendo que la cultura se convierta en un negocio y aceptando y promoviendo la existencia de una desigualdad de base en cuanto a las oportunidades de acceso a la cultura.  El Ministerio de Incultura es tal, en la medida en que sigue protegiendo prácticas culturales no éticas, amparándose para ello en la tradición, me refiero especialmente a aquellas prácticas en las cuales se emplea el sufrimiento de animales como elemento de diversión para las personas, por ejemplo la tauromaquia, que además de ser indefendible y vergonzosa, se ha convertido en arma política.



 El Ministerio de Incultura, dejaría de ser tal, en la medida en que, por ejemplo, favoreciera la existencia de una cultura democrática y facilitara el acceso de todas las ciudadanas y ciudadanos en igualdad de condiciones a la mayor  variedad de códigos culturales posibles, ya que esto nos enriquece y nos hace crecer como personas.
 Sin embargo, no parece que a corto plazo el Ministerio de Incultura vaya a llevar a cabo este cambio de perspectiva, de manera que mientras tanto, parece necesario que seamos nosotros y nosotras mismas quienes vayamos contribuyendo a crear cultura y facilitando el acceso a la misma en igualdad de condiciones. No hemos de olvidar que, a la vez que la cultura nos modifica a nosotros, también nosotras con nuestras acciones podemos contribuir a crear cultura, a pequeña escala, a nivel micro, en nuestro entorno más próximo quizá, pero podemos ir favoreciendo la aparición de otras prácticas e ir promoviendo valores liberadores, distintos a los alienantes de la cultura heteronormativa. Tal y como explica Ander- Egg podemos hablar de una cultura constructiva, en el sentido de que vamos creándola y podemos ir modificándola.
Os invito pues a crear vuestro propio  “Ministerio de Contracultura”.


Aire (Marina Guillén)